Me gusta cuando hay nubes en el cielo. Esos días
puedo salir a jugar al patio con mi hermanito en el lodo. Solemos hacer
pasteles y construir casitas con piedras. Nos gusta ver a las hormiguitas,
siempre tan pequeñas. Nos gusta sacar la pelota que nos regaló papá y jugar
futbol. Mi hermanito quiere ser jugador profesional; yo le dije que en sus
partidos me vestiría de animadora y lo apoyaría.
-Te quiero mucho,
hermanita-
me dijo. Yo le sonreí.
* * *
A veces durante las noches despierto asustada. Mi
mami me dijo que cuando eso pasa es porque tengo pesadillas, cosas feas que nos
imaginamos al dormir. Recuerdo que cuando era tan pequeña como mi hermanito,
despertaba llorando y mi mami venía a cantarme y consolarme. Eso me hacía
feliz.
Extraño
a mi mami. Mi papá me dijo que un ángel se la llevó de paseo cuando mi
hermanito nació, y que mientras tanto me vigilaría desde el cielo. No sé cómo
puede hacer eso, porque el cielo es muy grande, pero es mi mami, ella podía
hacer todo lo que quisiera.
A
veces mi hermanito me pregunta cosas sobre ella. Nunca la conoció, pero mi papá
tiene una fotografía de ella en la sala y le daba curiosidad. A veces le
cuento historias de lo que hacía: siempre estaba limpiando algo, pero se
detenía para jugar conmigo y con mis muñecas, preparaba comida rica y siempre
sonreía.
-¿Sonreía como tú,
hermanita?-
me preguntó. Yo le sonreí.
* * *
En toda la semana no he podido dormir bien. En la
escuela mis amigas me preguntan si estoy enferma. Mi maestra quiere hablar con
papá, algo sobre horarios, dijo. Dice que me veo mal. Yo le contesto que estoy
bien, sólo tengo sueño.
Todos
los días he tenido una pesadilla. Mamá viene a visitarme en las noches, justo
cuando despierto de mis sueños feos. Ella no viene sola, siempre trae a un
amigo. Al principio me daba miedo, porque es un niño muy feo y habla cosas que
no entiendo. Mamá sólo le sonríe y me dice que debería prestarle atención.
-Quiere que hagas algo
por nosotros-
me dijo. Yo le sonreí.
* * *
Papá ha estado llorando desde que llegaron unos
hombres a mi casa. Eran policías. Yo estaba muy emocionada, porque nunca había
hablado con uno. El más alto tomó unas esposas y me las puso; supuse que era
parte del juego, así que no me queje. Mi hermanito se quedó ahí en la
habitación, con papá y el otro policía.
Papá
sigue llorando y yo estoy encerrada. Estoy en un cuarto muy curioso, porque
tiene sólo una mesa y un par de sillas, además de un espejo muy grande en una
pared. De vez en cuando entran varias personas y me enseñan fotografías de mi
hermanito, que parece que lo bañaron en cátsup. Un señor entró con una bolsa de
plástico que contenía el cuchillo que encontré en mi cocina, estaba manchado
también.
Papá
entró al cuarto después de un rato y se sentó frente a mí. Lloraba mucho
todavía. Sólo me dijo:
-¿Por qué hiciste
esto? ¡Era tu hermano!
-El amigo de mamá me
dijo que ella lo quería con él -contesté-. Él me dijo qué
tenía que hacer.
Papá
me miró asustado y se fue. Yo le sonreí.
Título de una canción de Green Day
